Nadie entiende, solo tu. Y hasta mientras me estabas cortando, seguías diciendo “No se.” Así que a lo mejor tu tampoco entiendes. “No se,” digo yo. Todos me dicen que no hace sentido, que te de un tiempito y que volverás. Que: “Quien no quisiera estar con una mujer como tu, Shei?” Yo les digo: “El.” Tú. Y que no quiero guardar esperanzas de que vas a volver.
Por la ansiedad, estuve seis días y medio sin poder comer. Todo lo que me metía al cuerpo lo vomitaba. No me di cuenta porque era, hasta que te fuiste y al lado de la puerta empecé a llorar. No me podía meter nada al cuerpo porque estaba lleno de dolor. Y llore toda la noche. Y cuando salio el sol, llore todo el día. Como niña, con llantos, llore en mi casa, en el carro, en el trabajo, en el gimnasio, con cada persona que me abrazaba solo por saludarme. Llore. No hable, porque realmente no podía, pero intente sacar todo el dolor. Y me desperté el siguiente día con dolor y cada día que pasa, todavía me duele. Me preguntan “Como estas?” Y yo con el corazón en pedacitos, sintiendo un vacío, aguantando ese nudo en mi garganta, aguantando lagrimas y forzando una sonrisa. Todavía con ansiedad. Todavía deseando y queriendo que vuelvas. Pidiéndole a Dios y a quien mas me escuche que me ayude. Digo, “Tranquila.”
Te extraño tanto.
No puedo ni estar en mi casa. Cada vez que estoy en la cocina, te siento detrás de mi, abrazándome mientras cocino. Cada vez que estoy en el baño ya no esta tu cepillo y cuando miro el inodoro ya no me río porque me dejaste la tapa arriba a propósito. Cada vez que miro el sofá, solo me recuerdo de nuestro primer beso, nuestras noches apapachandonos, y los momentos de pasión. Cada vez que me acuesto en la cama, solo te veo tirando almohadas, te escucho roncando y te siento acariciándome mi panza, mis muslos, mis nalgas. Y cada vez que llego y cierro la puerta se que al rato ya no vas a llegar gritando “Babe! Ay, tan guapa! Como estas?!” darme un beso y ir a lavarte las manos y cepillarte la lengua.
Ni te imaginas lo que pienso cuando pienso en ti. Mas de tus ojos achinados y tus labios rojos, tu barbita suave, tus nalgas chulas y tus piernas sexy. Tu calma. Pienso en todos los detalles de ti que me encantan. Todos, hasta las cosas mas pequeñas. Desde como caminas, tu voz, como te enfrías las manos mientras manejas, la manera que viras tus ojos y sonríes. Y también pienso en los momentos en que se me olvidaba ser agradecida por ti. Pienso en las peleitas estupidas que tuvimos que ni valían la pena. Tantas cosas que hoy me hacen pensar, “Por eso se fue.” Pienso en lo estupida que fui en confiar. Y aunque hubieron millones de cosas buenas y lindas que me hacen sonreír, yo solo quisiera tener otra oportunidad para poder querernos y no cometer los mismos errores.
Te amo y te adoro. Y no estoy totalmente segura de lo que estoy haciendo la mayoría del tiempo, pero si se que la primera persona en que pienso cuando me despierto por las mañanas y la ultima persona en que pienso cuando me acuesto a dormir en las noches eres tu. Y aunque se que todos tenemos nuestros defectos, para mi, tu eres perfecto.
Me pediste que pensara las cosas y eso hice. Y hasta con el ultimo mensaje que me enviaste, que fue un mensaje super feo e innecesario, entiendo que también vino de un lugar de frustración y enojo y yo te acepto a ti tal y como eres. Yo quiero estar contigo. No te quiero perder. Sea lo que sea, con todo lo venga, yo te quiero. Y quiero intentarlo contigo hasta que nos salga bien.
Yo te quiero, pero no te necesito. Y sé que un hombre que vale la pena no es aquel que te deja ir porque mereces algo mejor. Es el que lucha por ser lo mejor para ti.
Machucada,
Mangó