I didn’t sleep well last night. Siento que siempre se me quedan cosas sin decir. Que difícil despedirte de alguien que quieres en tu vida…
Yo te quise solo al mirarte a los ojos. Y tú a mí. ¿Será por eso que no nos podemos dejar de mirar nunca? Me acuerdo bien, muy bien el momento en que empezó a nacer el amor entre tú y yo. Como dijiste tú – “se ve en tus ojos, se siente en tu tocar, se sabe sin tener que decirlo.”
¿Para que me quieres? Yo todavía no sé, pero te voy a dejar aquí una listita (que le van a faltar miles de razones más) explicando para que yo te quiero a ti –
Te quiero para cuidarte cuando lo necesitas, para celebrarte cada vez que ganes y si pierdes también, para apoyarte, para verte brillar, admirarte, para estar agradecida de tenerte cerca, para ir al río y tirarnos al mar, para correr bike, jugar golf, cantar en el carro, para compartir música, para ser amigos, cómplices, aliados, para ser niños inmaduros, para ser ridículos, para ser amantes, para acariciarte, para tocarte, para tatuar tu piel con mis besos, para comerte, para compartir contigo mis lunares, mi piel, mis sueños, mi lealtad, para que sientas calma y paz, para que te enamores de mi y yo de ti…
y porque es un recuerdo que me encanta – también te quiero para que siempre tengas mi hombro para babear cuando te quedas dormido encima de mí.
Te quiero mucho… te quiero con cojones. Tanto que aunque no quería, me despedí de ti porque es lo que tú necesitas. Porque en este momento es la unica manera de saber quererte bien. No sé de donde saque tanta valentía para quedarme con solo esperanza. Sin nada seguro, solo esperanza. Esperanza de que la próxima vez que nos abracemos y nos besemos, nuestra despedida desaparecerá y volveremos a mirarnos sin parar nunca.
Seguiré andando y sí, te esperaré – porque elegirte me sale del alma y quererte me sale brutal.
Mangó